¿Cuáles son los 10 festivales culturales más antiguos que siguen celebrándose?
Algunas fiestas actuales hunden sus raíces en la Antigüedad; otras conservan una celebración identificable desde hace más de mil años. No existe, sin embargo, una clasificación definitiva de las «diez más antiguas»: las fechas de origen suelen ser aproximadas, los ritos cambian y una fiesta puede haber dejado de celebrarse durante guerras o prohibiciones.
Esta selección reúne diez celebraciones vigentes, ordenadas de forma aproximada según sus antecedentes históricos. Antigüedad no significa continuidad sin interrupciones ni conservación intacta de las costumbres.
1. Noruz: la celebración del año nuevo primaveral
Noruz se celebra alrededor del equinoccio de marzo en Irán, Asia central y comunidades de otras regiones. Tiene raíces en las tradiciones del antiguo mundo iranio y suele atribuírsele una historia de unos tres mil años, aunque no puede fijarse con seguridad cuándo adquirió su forma actual.
Hoy reúne visitas familiares, comidas especiales y una mesa simbólica con elementos asociados a la renovación. Su permanencia muestra cómo una fiesta vinculada al cambio de estación puede mantener su significado a través de sociedades y creencias distintas.
2. Pésaj: memoria y transmisión familiar
Pésaj, la Pascua judía, conmemora la liberación del pueblo israelita de tierras egipcias. Existen registros escritos sobre su práctica en tiempos remotos; de hecho, las escrituras sagradas sitúan una festividad muy relevante bajo el mandato de Josías, hacia finales del siglo VII a. e. c.
Se celebra en primavera mediante reuniones familiares, relatos, alimentos simbólicos y el consumo de pan sin levadura. La forma actual de la cena ritual se desarrolló con el tiempo: lo que ha perdurado es la práctica de volver a contar, generación tras generación, una historia fundamental para la identidad judía.
3. Año Nuevo chino: un calendario compartido
Las ceremonias agrícolas y los rituales dedicados a los antepasados en China poseen raíces milenarias, aunque no deben equipararse de manera automática con la festividad contemporánea. Las formas reconocibles de esta celebración que marca el inicio del año bajo el calendario tradicional se consolidaron a lo largo de las eras imperiales, cobrando especial relevancia desde el periodo de la dinastía Han, cuyo establecimiento data del siglo III a.C.
Hoy destacan las reuniones familiares, las comidas festivas, los adornos rojos y los buenos deseos para el nuevo ciclo. También se celebra fuera de China, con variantes propias de cada comunidad.
4. Janucá: luminarias para conmemorar un suceso
Hacia el año 164 del siglo II antes de nuestra era, Janucá conmemora la nueva dedicación del Templo de Jerusalén tras aquellos acontecimientos. Por esta razón, resulta posible precisar su referencia histórica inicial con mayor exactitud que la de numerosas festividades incluidas en esta relación.
Durante ocho jornadas, las luces se prenden de forma paulatina. Los hogares secundan la ceremonia mediante manjares y tradiciones adicionales que cambian dependiendo de la región. Se trata de una muestra festiva milenaria cuyo trasfondo histórico se conserva, a pesar de que sus manifestaciones caseras hayan cambiado.
5. Festival de Aoi: una procesión de siglos en Kioto
Este festival japonés hunde sus raíces en rituales del siglo VI y en los recintos sagrados de Shimogamo y Kamigamo, localizados en Kioto. Su denominación hace referencia a los follajes de malva integrados en su decoración.
Cada mayo, una procesión con vestimentas inspiradas en la antigua corte imperial recorre la ciudad. El festival ha conocido suspensiones y transformaciones; su antigüedad corresponde a la tradición histórica que conserva, no a una celebración anual ininterrumpida.
6. Holi: colores y llegada de la primavera
Holi es un festival primaveral muy arraigado en la India y en los colectivos de origen indio. Sus raíces se hunden en antiguas costumbres religiosas y textos literarios, si bien resulta complicado precisar un momento exacto para el origen de esta festividad tal como se conoce hoy en día.
Las reuniones, las canciones y los polvos de colores son sus imágenes más conocidas. Según la región, también cobra importancia la víspera, con ceremonias alrededor de una hoguera. Esa diversidad explica por qué hablar de un solo «primer Holi» simplificaría demasiado su historia.
7. Divali: diversas tradiciones alrededor de la luz
Divali, la fiesta de las luces, cuenta con antecedentes de más de un milenio y se celebra en distintas comunidades de la India y de otros países. No tiene una interpretación idéntica para todos: sus relatos y prácticas varían entre tradiciones hindúes, jainistas y sijs.
Las lámparas, la limpieza de los hogares, las visitas y los dulces expresan ideas de renovación y esperanza. Su larga trayectoria no depende de una ceremonia única, sino de varias tradiciones que han seguido desarrollándose.
8. Obon: la memoria de los ancestros
En Japón, el Obon se celebra desde hace más de mil años, registrándose sus primeras referencias documentadas alrededor del siglo VII. Durante esta temporada estival, cuyas fechas cambian según la zona geográfica, las familias se reúnen para honrar y recordar la memoria de sus antepasados.
Las peregrinaciones a los cementerios, los tributos, las danzas colectivas y las luminarias integran sus manifestaciones contemporáneas. De este modo, Obon enlaza una faceta íntima, volcada en el núcleo familiar, con festejos multitudinarios.
9. Festival de Gion: de plegaria colectiva a fiesta urbana
El Festival de Gion, también en Kioto, se remonta al año 869, cuando se realizaron ritos para pedir protección frente a una epidemia. Con los siglos se convirtió en una de las grandes celebraciones de la ciudad.
Sus eventos abarcan gran parte de julio e incorporan desfiles con carrozas muy elaboradas. Tal como sucedió en el caso de otras celebraciones ancestrales, se registraron suspensiones. Lo verdaderamente llamativo radica en la habilidad del vecindario para rescatar y modernizar la costumbre.
10. Fiesta de las carrozas de Yáganat: devoción en movimiento
La gran procesión de Yáganat en Puri, India, está estrechamente ligada al templo cuya construcción actual se sitúa en el siglo XII. Las imágenes sagradas viajan en enormes carrozas tiradas por participantes, en una celebración que reúne a multitudes.
Existen tradiciones anteriores asociadas a la deidad, pero fechar con exactitud el comienzo de la procesión tal como hoy se conoce es más difícil. El siglo XII ofrece una referencia histórica prudente para esta tradición vigente.
Estas fiestas no son piezas inmóviles del pasado. Su continuidad reside en que las personas siguen reuniéndose para recibir un nuevo ciclo, recordar a sus antepasados, transmitir un relato o compartir una esperanza, incluso mientras cambian las formas de hacerlo.
