Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

Juan José Zonta y la innovación en ganadería ecológica panameña

La ganadería es, sin duda, uno de los pilares productivos de Centroamérica. Sin embargo, también ha sido señalada como fuente de presión ambiental debido al uso intensivo de pastos, agua y recursos naturales. Frente a este reto, surge la ganadería ecológica o bioganadería, una alternativa que permite producir carne y leche de alta calidad sin comprometer la salud de los ecosistemas.

Un enfoque que respeta el medio ambiente

La ganadería ecológica se basa en una idea clave: los animales, la tierra y el entorno son componentes de un sistema unificado. Mediante métodos sostenibles, como la rotación de pastos, la disminución en el uso de productos agroquímicos y el cuidado del bienestar animal, se puede lograr un equilibrio entre la productividad y la preservación de los recursos naturales.

“En la ganadería sostenible, el objetivo no es incrementar la producción a toda costa, sino mejorarla, preservando el suelo y respetando el ambiente natural que permite la vida”, explica Juan José Zonta.

Impactos positivos sobre el medio ambiente

La implementación de métodos sostenibles en la ganadería ayuda a disminuir la emisión de carbono, resguarda los recursos hídricos y fomenta la recuperación del suelo. Asimismo, la utilización de forrajes nativos y las prácticas enfocadas en conservar la biodiversidad contribuyen a cuidar las especies nativas de cada área.

“En un país como Panamá, donde la riqueza natural es nuestro mayor tesoro, la bioganadería es clave para mantener la productividad sin sacrificar nuestros bosques, ríos y fauna silvestre”, afirma Juan José Zonta.

Consecuencias sociales y económicas

Más allá de lo ambiental, la ganadería ecológica genera beneficios tangibles para las comunidades rurales. Al apostar por modelos diversificados y sostenibles, los productores acceden a mercados diferenciados, logran precios más justos y aseguran la permanencia de las nuevas generaciones en el campo.

“Cada litro de leche o kilo de carne producido con criterios ecológicos representa no solo un ingreso para el productor, sino también un mensaje de responsabilidad social hacia la comunidad y el consumidor”, sostiene Juan José Zonta.

Panamá como ejemplo regional

El cambio hacia un modelo de ganadería que respete el entorno natural no es un lujo, sino una estrategia esencial para Panamá. La nación tiene la posibilidad de ser un referente en Centroamérica, mostrando que la sostenibilidad puede impulsar la competitividad en los mercados globales.

“El cliente internacional está cada vez más informado sobre sus consumos. Panamá tiene la oportunidad de establecerse como un exportador de productos pecuarios que ofrecen valor añadido en sostenibilidad”, destaca Juan José Zonta.

Chispita Agrícola: un ejemplo real

En este camino, Chispita Agrícola ha integrado la ganadería ecológica como parte fundamental de su visión. La finca combina prácticas de pastoreo sostenible, bienestar animal y manejo biológico, demostrando que es posible alinear rentabilidad y responsabilidad ambiental.

“Tenemos un propósito definido: buscamos que Chispita se convierta en un referente de bioganadería en Panamá, un lugar que motive a otros productores y demuestre que es posible combinar la innovación con el respeto al entorno natural”, finaliza Juan José Zonta.

Por Carla Villalba